¿Una Luz al Final del Túnel?

tunel¿Se acuerdan cuando Estados Unidos era un país impecable donde todo funcionaba, y su economía era como un sueño inalcanzable para el resto del mundo?

Por aquellos años, el oír a alguien en nuestro país de origen decir que planeaba irse a vivir al extranjero, era moneda de todos los días, y de hecho, yo fui uno de ellos. Sin embargo, y como todos saben, después de aquel tétrico 9/11,  Estados Unidos comenzó a cerrarse, a complicarse para el inmigrante, y sobre todo para el trabajador indocumentado. A primera vista, las nuevas reglas de juego resultaron un claro problema para el latino común, pero hoy, más de una década después, comienzo a creer que tanta ley antimigratoria, y el resentimiento de un porcentaje del pueblo norteamericano hacia el inmigrante, podrían estar haciéndole un favor a América Latina.

Cuando la gente crece convencida de que la única forma de salir adelante es emigrar,  pierde automáticamente esa garra, esas ganas de intentar cambiar la realidad de su propio entorno. Desde el momento en que sabemos que existe un lugar mejor, una escapatoria, un “plan B”. la tendencia a “tirar la toalla” aumenta considerablemente.

Hoy en día, con la economía del mundo patas arriba, y cuando la población de Estados Unidos más necesita cuidar su dinero, irónicamente, el país del norte se deshace a diestra y siniestra -un poco queriendo y otro poco sin querer- de una enorme cantidad de inmigrantes indocumentados que trabajan mucho, y por muy poco, y que ayudan a mantener bajos, los costos de una amplia gama de productos de diferente índole. Esta situación genera una suba en los precios de dichos productos, creando un círculo vicioso, que no hace más que agravar la ya frágil situación de la tierra del Tío Sam, forzando al país, a salir a buscar afuera (Latinoamérica) mucho de aquello que ya no puede producir a valores de antes.

Por su parte, la antes mencionada dificultad de emigrar, y la persecución constante a la que se ve expuesto el trabajador indocumentado, está obligándolo a tener que sobrevivir en su país natal, y a abandonar el llamado “sueño americano”.

No digo con esto que América Latina esté convirtiéndose en un nuevo paraíso económico ni mucho menos, pero sí creo que esta nueva forma de vernos, como de la frontera hacia adentro, está dando renovadas fuerzas a las economías locales de cada país.

Sólo basta con ver la noticias para darnos cuenta que más allá de algún que otro presidente payaso que aún pulula por ahí, ya no se habla despectivamente de Centro y Sudamérica como “continentes bananeros”. Sin ir más lejos, me atrevería a decir que los mayores papelones globales de los últimos años han venido de Europa y de Estados Unidos, y no de América Latina como solía suceder.

No sé si Estados Unidos estará en caída libre como muchos creen , o si China o India serán los futuros jefes del mundo, pero sí creo que mientras aguardamos por la respuesta, tu país, el mío o el de tus parientes allá por el sur, acaba de recibir un ascenso importante, y posiblemente por primera vez en mucho tiempo, esa luz al final del túnel, no sea otro tren!