¡Suerte que Tengo Suerte!

suerteTodos sabemos que a más apurados estemos por llegar a algún sitio, más despacio conducirá la persona delante nuestro, y que la fila del supermercado en la que nos encontremos se moverá siempre más lenta que las demás. Esos momentos en los que la suerte nos traiciona, son diminutos desafíos universales con los que todos tenemos que lidiar en forma diaria, controlados imagino, por pequeños duendes o criaturas de otros planetas que, como si fuésemos personajes de un juego de video, manipulan nuestro diario vivir a gusto y antojo.

Sospecho además que estas criaturas se ocupan de poner a prueba nuestra capacidad de vivir la vida sin asesinar a alguien en el proceso. Algo así como un examen que todos debemos eximir antes de poder graduarnos y acceder al paraíso que, como todos sabemos, se encuentra fuertemente custodiado por el sagaz San Pedro, a quien nada se le escapa ni se le olvida.

Lo seres humanos tenemos una tendencia natural a resaltar lo que nos irrita o nos molesta, pero muchas veces hacemos caso omiso a otras situaciones mágicas que se nos presentan a diario: Nadie festeja un nuevo día con salud, o simplemente el tener agua caliente en la ducha, o que la luz del refrigerador se encienda todas y cada una de las veces que abrimos esa dichosa puerta. (todavía dudo si se apaga cuando la cierro)

Cabe entonces preguntarnos: ¿Qué es la suerte? ¿Cómo la definimos?

Si parte de lo bueno pasa inadvertido ante nuestras narices, y lo malo es constantemente señalado, tal vez nuestra balanza esté injustamente inclinada a contabilizar un porcentaje incompleto de lo vivido. ¿No será acaso que a lo largo de nuesras vidas, hemos sido felices muchas más veces de las que creemos, pero simplemente no lo hemos notado?

Detesto aceptar que tan solo le demos valor a la cosas cuando las perdemos: el amor, la salud, el trabajo… el control remoto del televisor. Cuando prestemos verdadera atención a nuestro entorno, encontraremos muchas más bendiciones de las que hoy contabilizamos, y eso nos permitirá reaccionar de mejor manera ante las adversidades de la vida, o por lo menos convencernos que al final del día, el universo es y será siempre naturalmente justo, exceptuando el caso del control remoto, pero en fin… no nos pongamos tan exigentes.