La Realidad a Medida

ralidadLa realidad es lo que cada uno de nosotros quiere ver. Hasta hace algunos años, los canales de noticias de los Estados Unidos solían reportar exactamente eso, noticias. Se limitaban a contarnos en palabras e imágenes, todos aquellos acontecimientos que merecieran ser de público conocimiento. De hecho, los departamentos noticiosos de las grandes cadenas funcionaban como un servicio a sus televidentes que en la gran mayoría de los casos ni siquiera generaba ganancias económicas para el canal.

Hoy en día todo eso ha cambiado. Los ratings representan todo para estos medios, y son la diferencia entre permanecer en el aire o dedicarse a otra cosa.

Prácticamente cualquier evento del día justifica el titulo de Breaking News, y más seguido de lo que cualquiera de nosotros quisiera, lucran con las desgracias ajenas empujados por la desesperada necesidad de ser los primeros, obtener la entrevista exclusiva, o mostrar lo que nadie ha visto aún.

Pero eso no es todo, muchas cadenas se muestran además claramente inclinadas hacia ideas políticas bien definidas. Cadenas de derecha o de izquierda, republicanas o demócratas, que no hacen otra cosa que decirle a sus televidentes lo que estos quieren escuchar. No existe prácticamente la presencia de panelistas expresando ideas dispares que permitan que la gente vea y escuche las opiniones encontradas de eruditos del tema en discusión. Ya sea que estemos a favor o en contra de un personaje político o idea, seguramente encontraremos una cadena que nos dará la razón, y apoyará unilateralmente nuestra manera de opinar; sin desafíos, ni preguntas cortantes, ni nada que ponga a riesgo la posibilidad de sembrar en mí, o en usted, la más mínima duda sobre nuestra actual manera de pensar.

Y como si esta ensalada periodística no fuese lo suficientemente agria, todavía no hemos hablado de los sitios de Internet, los blogs y las redes sociales que hoy por hoy pueden darse el lujo de escribir, opinar, e influenciar a la gente con prácticamente cualquier cosa que su imaginación les permita escribir. Después de todo, basta solo con ver las tapas de las revistas en los exhibidores de la fila del supermercado, para entender que una gran parte de la sociedad de este país, está dispuesta a creer, literalmente, cualquier noticia que aparezca publicada en un medio, por más disparatada que pueda parecer. Si una revista que vi mientras pagaba por una docena de huevos, un pan, y media libra de jamón asegura que el fin del mundo será en 2012, tiene que ser cierto!

Un periodismo serio y profesional, aporta un flujo de cultura general que ayuda al ciudadano común a expresarse con mayor autoridad sobre temas que escapan a su entorno diario. Volver a aquel “viejo” periodismo objetivo nos permitiría evaluar las ideas, actitudes y acciones de quienes nos gobiernan, y ayudaría a solucionar muchos de los problemas de este país, liderado por dos fuerzas políticas que más que esforzarse en justificar con pruebas feacientes y tangibles lo que hacen o dejan de hacer, nos venden sus ideas a través de estos medios, y de tal forma, que poco se separa de las publicidad de un automóvil o del ultimo teléfono celular. La única diferencia es que dichas ideas no proveen garantías, ni aceptan reclamos, y desde luego, mucho menos devoluciones.