El mismo de siempre

Man-Looking-in-Mirror

Cuando pienso en mi edad, no me siento como creí que me sentiría al llegar a ella. De hecho, más allá de algunos achaques físicos aquí y allá, siento que soy la misma persona que he sido siempre.

Me doy cuenta que si bien soy un hombre hecho y derecho, la realidad es que sigo siendo aquel niño, aquel adolescente de antes. Los juguetes que utilizaba cuando chico han sido reemplazados por otros acaso más serios, más caros… El colegio al que asistía está hoy representado en mi trabajo, y mis compañeritos de entonces, en mis compañeros de hoy.

Todos estos años de gente, alegrías y éxitos, fracasos y tristezas a los que la vida me ha llevado o sometido, poco han influenciado mi forma de ser. Tal vez de la boca para afuera, y en ciertas situaciones, haya adoptado el papel de “experimentado”, de aquel que está “de vuelta de todo”, pero la realidad es que -la raíz- la corteza de este árbol que soy, no ha cambiado ni un ápice

¿Te has preguntado alguna vez cómo serias si nadie pudiera juzgar lo que eres o cómo eres? Si no hubiera testigos de quien eres, de tu ropa, tu música, tu auto, o tu forma de hablar. Si no hubiera nadie a quien complacer o a quien impresionar, nadie con quien competir. ¿Cómo serías? ¿Sería otro tu hobby predilecto o tu trabajo? ¿Donde vivirías? ¿Cómo te verías al mirarte en un espejo? ¿Donde estarías hoy en día si el dinero, el tiempo y la distancia, no fuesen un obstáculo? ¿Serías alguien diferente?

Responder honestamente a cada una de estas y otras preguntas, pone en evidencia el núcleo de lo que verdaderamente somos, de lo que cada uno de nosotros es…

Yo no he cambiado y tu tampoco, simplemente hemos ido escogiendo los personajes o actitudes que más se acercan a nuestras metas, a nuestros deseos -a nuestro corazón-,  sabiendo que por debajo de esos papeles en los que nos refugiamos a diario, estamos nosotros, los verdaderos.

No está mal entonces mirarnos hacia adentro para recordar que lo que somos se encuentra allí,  y que todo lo demás, no es más que maquillaje y actuación, en la eterna búsqueda de lograr ese merecido aplauso del mundo.