Antes… y Ahora

antes y ahoraHasta hace poco tiempo, me parecía que mi hija mantendría siempre esa personalidad angelical que nos “vendió” a mi, y a su madre, desde el día en que nació.

Todavía guardo aquellos dulces recuerdos de cuando la vestíamos por las mañanas con la ropa que mejor le quedaba, y sin tener que realizar una eterna negociación estilo Israelíes y palestinos, para llegar a un acuerdo sobre su indumentaria.

Recuerdo además, cómo la ropa que le poníamos combinaba perfectamente, no tenia manchas de helado ni de marcadores,  y por sobre todas las cosas, correspondía con la temperatura y necesidades ambientales de las diferentes temporadas del año. La fórmula de: traje de baño floreado + vestido verde de princesa por encima + botas de lluvia color rosa, nunca se nos hubiese ocurrido.

Añoro cuando recibía con felicidad la comida que le ofrecíamos, sin importar por ejemplo, si el envase del yogurt llevaba impresas, o no, las caricaturas de sus personajes favoritos de esa semana. Y claro, como le dábamos de comer nosotros, añoro también cuando dicha comida pasaba directamente del plato a su paladar, sin incursionar antes por su pelo, ni terminar repartida entre las comisuras de su boca, su vestido recien lavado, y los tres pies cuadrados de piso alrededor de su silla.

No me olvido de los días en los que solía sentarme a ver television, y los programas que veía eran en efecto los que YO quería ver!!, y ni hablar de la música de mi carro…. aquella era una selección minuciosa y bien balanceada, la cual solía acompañarme durante monótonos trayectos de autopista, o los típicos embotellamientos urbanos que esta ciudad ofrece a diario, y con tanta generosidad.

Me resulta verdaderamente intrigante saber cómo es que nombres de bandas como: Radiohead o ColdPlay, pasaron a ser “Los Éxitos de Dora la Exploradora”, o los de Mickey Mouse y sus secuaces! Todavía no logro decifrarlo.

Y cuando pienso en aquellos sábados y domingos por la mañana en los que, luego de una larga semana de trabajo podíamos quedarnos en la cama hasta tarde, no puedo evitar que rueden lágrimas por mi cara y destiñan la única hoja de papel que queda sin pintar con crayones y en la cual escribo esto que estas leyendo….

Por eso, cuando me preguntan qué cambiaría si pudiese volver el tiempo atrás… la respuesta es obvia ….

Nada…. absolutamente nada.